Este ha sido un fin de semana especial.
Pequeñas y escalonadas raciones extras de oxígeno me levantan el ánimo haciendo más fácil el paso de las horas. Qué poco hace falta para que enderecemos la espalda y levantemos la mirada.
Fotográficamente hablando, encaro una sesión de nieblas marinas la tarde del viernes con otro espíritu y se nota en el resultado. Después, más oxígeno.
Siempre me pregunto: ¿Salen bien las cosas porque las afrontas con optimismo o bien te cargas de optimismo porque te sale todo bien?
Consecuencia de todo ello es que dedico tres horas de la tarde del sábado a fotografiar "flores silvestres" y alguna no tan silvestre, en el camino que lleva a Alabortza. Creo que es la primera vez que empleo tanto tiempo en este tipo de fotos.
Para quien desee hacerlas suyas.





