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jueves, 17 de mayo de 2012

Kalean gora, kalean behera, kalean gora lainoa

La tarde del viernes volvieron las nieblas marinas a Jaizkibel.
Así que cogí la cámara y me dispuse a pasar un buen rato intentado capturar y/o disfrutar de esas magníficas actuaciones que nos ofrece la niebla de vez en cuando.
Digo actuaciones porque estas nieblas cambian con mucha rapidez. Constantemente crecen y decrecen, suben o bajan en altura y como en oleadas intentan trepar por las laderas una y otra vez.
Y juguetean con nosotros ofreciéndonos escenarios cambiantes en los que, lo que ahora muestran, mas tarde lo ocultan.
Así que toca moverse constantemente de un lugar a otro intentando llegar a tiempo.
Después de una hora de corre de aquí para allá, decido que ya está bien, si no puedes con ellas, relájate y disfrútalas. Me deslizo ladera abajo hacia la mar, oigo el rumor de las olas pero no las veo y me siento.
Permanezco como otra hora más viendólas subir y bajar, efectuando un baile de movimientos circulares, cómo me muestran la costa y luego la ocultan. Y fotografío, claro. Y disfruto, por supuesto.

 Mitxintxola
 Faro de la Plata. Monte Ulia. Pasai San Pedro.

sábado, 14 de abril de 2012

Luces y sombras


Monte Jaizkibel


A veces recorres zonas una y otra vez, pasas por ellas mirando con una venda puesta. Miras pero no ves.
En cambio, en otras ocasiones, arañas el aire como abriendo capas. Vas apartándolas una tras otra y acabas descubriendo lo que en apariencia no era tan evidente.
Eso me ha ocurrido con esta imagen.
Percibía a lo lejos este paisaje. En medio, capas de aire que convertían esos campos en algo anodino, plano, sin contrastes ni colores. Pero esas luces y sombras estaban ahí, esperando que las sacaras.

Diez minutos de "toqueteo" de niveles y ligera saturación de color dan como resultado esta imagen.

viernes, 16 de marzo de 2012

Niebla marina sobre Jaizkibel


Ayer tarde, mientras comía, pasaba la niebla marina delante de mi casa. Así que cogí los trastos y subí en coche (mi rodilla no permite en este momento ningún exceso) hasta Jaizkibel.
Este monte, que recorre paralelamente la costa desde Pasaia hasta Hondarribia, muestra al mar una de sus laderas. Por ella discurre a una cierta altura una carretera desde la que se puede ver todo ese mar Cantábrico y un precioso paisaje.
Claro que ayer no nos enseñaba esa vista marina, más bien nos mostraba un inmenso mar de nubes.
Una y otra vez  intentaba ascender por las laderas sin conseguirlo. 
En cambio, encontraba hueco en la bahía de Pasaia y se desparramaba por todo su interior.